La cita...

En aquel boliche todos (a mi gusto)bailaban pésimo, no digo que yo soy una experta, pero la verdad es que indiferente no se queda la multitud cuando yo me contoneo al ritmo de algo…modestamente; bueno y este argentino insulso  se vino a parar enfrente mío  haciendo movimientos cortados y estudiados con tal precisión que al verlo me dije: este tipo huele delicioso, es extremadamente guapo, tiene unos dientes blancos!! (que daban fe de esta buena imagen general) la nariz recta (expresa fuerza y confianza) y su frente amplia otorgaba una cualidad de apertura a todo su rostro, pero no bailaba con el corazón o las entrañas o de donde sea que resida lo que llaman sentimiento… pero que diablos  estaba en los brazos de ese guapo bailarín que intentaba salsear conmigo al ritmo del son cubano. Apenas me había dicho hola y muchas gracias cuando soltó un: ¿Te gustaría ir a cenar algún día de esta semana?

 ¿Era esta una sorpresa teológica o qué? …

Estaba a punto de darme la vuelta y salir corriendo cuando vi el aro en su oreja y entonces dije sí.

Me llamó durante la semana para coordinar y puntual estuvo en mi puerta el día acordado para llevarme a cenar. Por alguna razón  en vez de agradarme esta situación nueva, me daba un fastidio terrible, no dije nada obvio, él no tenía porque saber que me gustaban las cosas más difíciles y esto estaba resultando tan fácil… que fome pensé.

Pero era demasiado guapo…

A medida que transcurría la cita me fui dando cuenta que:

a) era muy tímido.

b) no le gusté y estaba aburrido (más que yo)

c) era gay encubierto.

d) todas las anteriores.

 

No había tema que lo apasionara y poco a poco me fui ahogando y apestando de estar ahí y quería irme, pero era tan guapo….

Estuve toda la noche luchando contra la amenaza del bien conocido silencio incómodo al final de cada frase, encima yo que generalmente soy un caudal verbal, aportaba con mis silencios también; pero era tan guapo y  atento uff!! Demasiado correcto a mi gusto, por fin encontré un tema que le soltó la lengua: autos!! (si al menos hubiera sido de fútbol) y la verdad es que es que tuve que hacer un gran esfuerzo para ahogar y disimular los bostezos que se paseaban por mi boca escuchando un tema que no me interesaba en absoluto … pero era tan guapo…

Gracias a Dios la cena y nuestra primera y última cita  había llegado a su fin, y poniendo mi mejor cara disimulé la alegría y el alivio por el termino de la velada, cuando preguntó quieres ir a bailar? Me disculpé con el reconocido “estoy tan cansada” y rápidamente me monté en un taxi y  huí de ahí no fuera a intentar darme un beso de despedida como broche de oro… pero era guapo…

Después de la cita de ese viernes el maldito no volvió a llamar y me topé con él a la semana siguiente en el microcentro, en el  Centro Cultural Borges (mi 2° lugar favorito después de la plaza San Martín),  no pude esconderme pues me encontré de frente, a boca de jarro como decía mi abuelita, nos miramos sorprendidos como diciendo ¡ay no…! Pensándolo bien tal vez no fui la única que supo disimular el aburrimiento esa noche y por eso no volvió a llamar; debo reconocer que estaba decepcionada herida en mi amor propio, después que había elevado mi ego a la estratosfera el día que nos conocimos, (típico juego de seducción del macho cabrío trasandino) y  luego había sido un autista sin conversación, ahora se hacía el afortunado de encontrarme, y encima como si no le hubiera bastado lo de la otra noche va y me dice: quieres salir mañana?

Pero bueno este tipo a que juega…Era masoquista o qué?  Pero lo que más me sorprendió fue mi reacción, mientras estaba puteándolo en mi mente mi boca se abrió y mis labios pronunciaron un “sí me encantaría” porque dije esa mierda!!!!  No lo sé, juro que no tengo la menor idea de porqueeeee… tal vez un intento suicida… lo cierto es que no me había vuelto a llamar así que había recuperado todos los puntos de atracción que había perdido en la cita.

Bueno es oficial este guapo argentino es todo un macho y  uno de esos que no deja lugar a confusiones, sí, ya sé que no debería haberlo hecho, y al menos haber esperado hasta la 4° cita pero que agradable resulta dejarse envolver por las testosteronas de un hetero bien hetero , además fue lo único que se ocurrió para ponerle fin a los incómodos silencios de una conversación que no le importa a nadie y por último soy una mujer hecha y derecha que le vale madre lo que otros opinen (que tire la primera piedra el que esté libre de pecado).

 Si bien es cierto Armando no era el conversador más habilidoso del mundo, poseía un don; el don del lenguaje corporal, bastó que me rodeara la nuca con sus grandes manos para que me invadiera un hormigueo intenso sobre la piel y entonces supe que lo había subestimado. Cuando procedió a acariciar la parte interna de mis muslos dibujando círculos ascendentes y descendentes con sus dedos sin llegar al destino final, confirmé lo inteligente que era y cuando me sujetó los brazos por encima de la cabeza contra el respaldo, sin que yo pudiera liberarme de su fuerza por más que me retorciera o contoneara o de su lengua que me estaba haciendo poner toda la piel de gallina pensé: ¡qué tonta soy! Pensar que casi me lo pierdo…

Su cuerpo era para morirse, empezando por la frescura de su aroma a café recién molido. Y es que este hombre olía a sexo, cada gesto, cada mirada era un oleaje sexual intenso, no exagero, mientras mi nariz no daba abasto tratando de recorrerle las axilas y todos los otros lugares en donde se metía en busca de semejante tesoro olfativo poco a poco fui descubriendo que eran tan suaves como su mirada.

Cómo buen argentino confiado en su dotación preguntó ¿preparada para alcanzar la iluminación? “Nací preparada” le hubiera respondido de haber podido, pero mi madre me enseñó que no debo hablar con la boca llena.

(continuará…)

no quieras Q T olvi D

sé de caídas y de desvelos
sé de errores y de comienzos
...sé de tus anhelos ...
sé que te quiero,
sé ...de  metas y  limitaciones
de pudores y desverguënzas... 
...sé tu nombre,
sé de risas explosivas  y de besos que parten la boca
sé de mates mal cebados y agua con sabor a cloro 
sé de camas duras y colchones blandos
de buenos y malos amantes...
de caricias y de golpes
sé de miel en los oídos y de alcohol puro en la herida,
...sé de tus frustraciones...
sé que te quiero...

acuarela

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lunes 7 a.m

IMG0266.jpgEl cielo se abre para que el gigante pueda pasar, las nubes nos regalan un gran espectáculo, tranquilo, sereno, como mi alma en un segundo (cuando me acuerdo de ti)

Y si todo ha sido una gran mentira... no puedo juzgar nadie es 100% verdadero.

A ratos te siento venir, como si estuvieramos cruzando nuestros caminos, la imaginación no tiene límites dicen, y veces se vuelve nuestra mejor aliada o nuestra peor enemiga...

ANESTÉCIAME EL ALMA...??????

A BATALLAS DE AMOR, CAMPOS DE PLUMAS.

NINGÚN VESTIGIO TAN INCONSOLABLE COMO EL QUE DEJA UN CUERPO ENTRE LAS SÁBANAS ... Y MÁS... CUANDO LA LASITUD DE LA MEMORIA OCUPA UN ESPACIO MAYOR DEL QUE RAZONABLEMENTE LE CORRESPONDE.

LINDO EL AMANECER CON LA ALMOHADA Y ALGO JADEA CERCA, ACASO UN ÚLTIMO ESTERTOR ADHERIDO A LA CARNE, OTRA VEZ LA ADVERSARIA EMANACIÓN DEL TEDIO ESTACIONÁNDOSE...

DESPIERTA YA ES DE DÍA, MIRA LOS RESTOS DEL NAUFRAGIO. BRUSCAMENTE ESPARCIDOS EN LA VIDRIOSA LINDE DEL INSOMNIO. SÓLO ES UN PACTO A VECES, UNA TREGUA UNGIDA DE SUDOR, LA EXTENUANTE RECONSTRUCCIÓN DEL SITIO DONDE ESTUVO ASEDIANDO EL TACITURNO MATERIAL DEL DESEO.

RASTROS HOSTILES REPTAN ENTRE UN CÚMULO DE TROFEOS Y ESCORIAS AMORTIGUAN LA INERME ACOMETIDA DE LOS CUERPOS .

A BATALLAS DE AMOR, CAMPOS DE PLUMA....

Hoy No

Comparto con la noche su premura de tiempo,

ese impaciente tránsito circular de la sombra

que de otra sombra es víspera o esa morosa voluntad de amarte a partir de mañana, cuando como a la luz te haya perdido y sólo quede un último plazo para esperarte en la fugacidad del día siguiente.

Green night

Conocí a Mariano hace unos cuatro años atrás,en una fiesta de la universidad, era un tipo guapo y simpático nos unía la literatura, las buenas películas y la marihuana, nunca tuvimos onda, a pesar que siempre hubo una pequeña tensión sexual que ambos obviábamos (por respeto a nuestras parejas), pero yo llevaba ya un año soltera y Mariano dos, así que no habían excusas para evitar miradas. En una de las famosas fiestas “Green nigth” nos volvimos a encontrar. Llevaba dentro la marihuana suficiente para que nada me importara  y en un segundo de "elevación musical" comencé a bailar sin que nada importara, la habitación entera giraba a mi alrededor, los chicos me miraban, tal vez no, pero mi egocentrismo elevado al cubo me hacía creer que sí, a medida que me contoneaba al ritmo de la música un gran ardor se fue apoderando de mi cuerpo y me sentí muy excitada,poco a poco mis manos adquirieron voluntad propia y casi sin controlarlo comencé a tocar mi cuerpo con sensuales movimientos, haciéndo círculos en mis senos y sobre mis caderas, y de pronto tuve la certeza de que sí estaban observándome, miradas lascivas iban y venían, no pude controlarlo y se me fue de las manos, pero lo disfrutaba intensamente,  así que me fui quitando la ropa lentamente, montándome mi propio escenario de striper y empecé a bailar de una manera descaradamente erótica, tres invitados más se unieron enseguida a mi baile, dos hombres y una chica rubia y delgada de pechos pequeños, y nos pasamos la noche excitando y escandalizando a todos los que se dignaran a mirarnos. Mariano actuó rápidamente y me jaló hacia un lado,no sé si estaba molesto o caliente, yo me dejé llevar, estaba tanteando hace rato al galán que me serviría esa noche, pero él se adelantó y yo no puse resistencia.

-Te llevo a tu casa, me dijo, y nos marchamos en su auto.

Durante todo el trayecto hasta mi casa no pronunció palabra, no sé si de enojado o decepcionado, pero su respiración se hacía cada vez más fuerte, lo que me hizo juntar mis piernas, apretándolas con clara intención sexual, pude ver el morbo en sus ojos, me miraba de reojo y nervioso se acomodaba el pelo con la mano. Sin preguntar y sin pensar siquiera en un rechazo, puse mi mano sobre el bulto de su pantalón, sintiendo como adquiría solidez. Sus ojos fijos en la calzada, sus manos firmes en el volante parecía impertubable, pero las  inflexiones de su boca me autorizaron a   meter mi mano dentro de su pantalón. Comencé a juguetear con su herramienta (y qué herramienta que tenía Mariano!) suave,candente, casi febril,  llevé la mano hasta la base, y fui subiendo la palma hasta el final para terminar acariciando la punta con la yema de los dedos en un movimiento rotatorio. Ese tipo de trabajo manual que hace sentir un cosquilleo terrible, según lo que él me relató después, lo puse al borde del éxtasis, y mientras conducía subía su pelvis como diciendo: ahí está cómetela toda, con una mano en el volante y la otra en el cierre del pantalón fue bajando y abriendo de a poco dejando sobresalir el boxer que contenía aquel mazo duro y palpitante, acariciándose me dio una mirada que me obligó a bajar y  acerqué mi boca y la bañé con mi cálida humedad, chupando suavemente, lamiendo con la prolijidad de una gata, por momentos pensé que ibamos a chocar, porque parecía perder el control del vehículo, pero luego enderezaba la dirección, respiraba y su voz me ordenaba :  no pares, sigue así, pequeños gemidos se escapaban de su boca, sí, ohhhh, sí, cómo te gusta no? me decía con cierto tono sarcástico, yo me limitaba a mirarlo y seguía en mi éxtasis personal, acomodada de tal forma que con mi  mano izquierza me ayudaba a correrlo y con la derecha conduje la derecha de Mariano hasta mi, poseía una habilidad increíble con los dedos, habilidad que me llevó hasta el éxtasis total haciendo que él también lo sintiera y  que el géiser agridulce saliera disparado llenando mi boca sin aviso.

 Cuando llegamos a mi casa, voló toda la ropa, deseabamos tanto sentir al desnudo la piel de nuestros cuerpos, que por horas los hicimos arder. Mariano se lanzó sobre mi como si yo fuera un pedazo de carne y él un perro en hambruna.Yo me dejer comer; fui carne, sal y carbón sin ningún prejuicio absurdo "de la mujer usada".

Se fue moviendo lentamente, hasta colocar sus rodillas junto a mis caderas, siguió subiendo hasta quedar arrodillado junto a mi cabeza. Su verga dura apuntaba palpitando lentamente, ahora estaba justo encima de mi boca y de mis ojos, echándose hacia atrás y levantando su cuerpo para hacer que la punta de su gran miembro quedara en mis labios que seguían abiertos, nos miramos fijamente y se inclinó hacia adelante metiéndola toda en mi boca. Cual caníbal, tragué toda su longitud y el grosor de la base me distendió los labios; la cabeza de aquel divino órgano quedó alojada en mi garganta y cuando se hundió al máximo sentí arcadas; con mi boca abierta a más no poder y casi sin poder respirar en una siniestra maniobra Mariano empezó a mover la pelvis empujando y embistiendo con fuerza,  hurgando y cambiando de posición bombeando hasta hacerme llorar. Lo agarré de los testículos tratando de apartarlo, un brillo de maldad y dominación se había apoderado de su mirada y por unos segundos tuve miedo, pero me rendí y lo terminé atrayendo más hacia mi, si me iba a morir asfixiada, quería que fuese en ese momento, al salir del ahogo, lo tomé con propiedad, haciendo que rebotara en mi lengua, golpeándo suavemente con los labios que no paraban de chasquear.

Mi entrepierna humedecida y al borde del delirio suplicaba ser acometida, ¿no crees que nos falta algo?- me dijo-.   Sí, que me la metas, pensé, pero omití, escrutándolo con la mirada.  -Nos falta esto- y entonces me besó desenfrenadamente, era la primera vez que lo hacía; me había tragado su semen, se la había mamado con vehemencia, pero durante toda la noche, no nos habíamos besado!!  Me encantan los besos y creo ser una buena besadora, pero sinceramente en ese momento hubiese deseado que primero me penetrara y después me besara.

 Mariano llevó toda su virilidad  hacia mi matriz y repasamos toda la variedad de experiencias sexuales en una sola noche, como si no hubiera un mañana. Nos entregamos con suavidad y con violencia, con amor y con odio, sentí esa noche que yo era todas las mujeres que Mariano había amado y habia odiado, las que tuvo y las que deseó, las que abandonó y las que lo abandonaron, las horas parecían no avanzar en el reloj, yo solo me limitaba a sentir, el efecto de la hierba ya bajaba, pero por el contrario el deseo aumentaba cuando alcancé el tercer orgasmo pensé que me iba a desmayar, y por 10 segundos perdí la noción del lugar en el que estaba, lejos de lo que yo pensaba no terminaba todo allí y él, pegó su boca a mi concha y me abrió los labios con sus dedos para que su lengua pudiera penetrar hasta el fondo, allí se entretuvo largo rato hasta volverme a erizar de pronto la mirada maliciosa brillo en sus ojos nuevamente y de  un solo movimiento, me dio vuelta y comenzó a golpear mi gordo trasero, mi corazón volvió a acelerarse me tomó por detrás y me susurró en la oreja  -pónte en cuatro-  y sumergió su lengua en aquel tenso agujero que lo esperaba. Gemidos de dolor y placer se escapaba de mi boca cuando lo hundia  sin pensar en acabar... las imágenes del viaje mental eran tan deliciosas que no queríamos llegar al final.

Día de playa

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El monte

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Para verte mejor cierro mis ojos...

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